90 AÑOS DE EL HERALDO
Una bella aventura
Escribe: Alberto Lamaita Rodríguez (*)
Hacer una reseña de la historia de EL HERALDO es hacer una reseña de los últimos 90 años de la historia de Florida, porque desde su aparición en aquel lejano 3 de febrero de 1919 sus páginas reflejan el diario acontecer de la vida de los habitantes de la histórica (“y aristocrática” como gustaban decir entonces) ciudad de la Piedra Alta.
Como órgano periodístico comprometido con “el solar”, EL HERALDO no se conformó con limitarse a ser mero transmisor de noticias o relator de crónicas sociales, sino que desde “el vamos” se propuso influir en la gestión de los sucesivos gobiernos departamentales, siendo autor e impulsor de innumerables proyectos que beneficiaran a la sociedad floridense en su conjunto, sin fijarse en el color político del gobierno departamental de turno.
Así destacan sus propuestas de municipalizar el viejo Teatro Florida, de construir Plazas de Deportes en la ciudad para fomentar el desarrollo de la cultura física, la creación de un servicio de autobús municipal, la necesidad de dotar a la capital departamental de un Cuerpo de Bomberos, su iniciativa para adquirir una ambulancia para el Hospital, de convertir la Biblioteca Municipal en un gran foco cultural, la decidida campaña para lograr la instalación de una Escuela Industrial en Florida, y muchas otras que por razones de espacio nos vemos impedidos de citar.
No es pues casualidad que, por ese compromiso asumido de no limitarse a ser un simple espectador pasivo de la realidad sino de involucrarse en cuerpo y alma para tratar de cambiar la misma, que de la casa de EL HERALDO salieran Representantes Nacionales, Senadores, Ministros, Concejales Departamentales, Directores de Entes Autónomos, Embajadores y hasta un Presidente de la República (Andrés Martínez Trueba).
Noventa años después de su fundación (cuando algún periódico contemporáneo le vaticinaba corto vuelo a la novel empresa que se iniciaba), EL HERALDO continúa palpitando al ritmo y los avatares de la vieja y querida capital histórica, compenetrado con el sentir de sus “conterráneos” (como se decía allá en los 20), sin abandonar su rol informativo ni su autoimpuesta misión de pretender cambiar la realidad (en el acierto o en el error, pero siempre con la mira puesta en lograr lo mejor para la ciudad y el departamento), que es lo que en definitiva hace de EL HERALDO un órgano periodístico distinto al resto.
Refiriéndose al camino elegido por EL HERALDO, escribía en 1969 (en ocasión de cumplirse los 50 años de la empresa) uno de sus primeros Directores: Juan Francisco Guichón.
“En la vida hay que optar entre estar con la criatura humana con sentido social, o ponerse al servicio de las grandes concentraciones económicas y los hombres de presa que las rigen y las usufructúan.
Para servir aquella noble causa, la del hombre con sentido social, fue que surgió EL HERALDO. ¡Una bella aventura!”
Los inicios
Desde su aparición EL HERALDO se definía como un órgano “defensor del Partido Colorado y de los Intereses del Departamento”, como rezó al pie del epígrafe hasta la década del sesenta, cuando las crecientes discrepancias con la dirección del Partido Colorado (en particular en la época del “pachequismo”) lo llevaron a revisar esta posición inicial aunque sin renunciar a los ideales del Batllismo. Así, bajo el título de EL HERALDO aparecería la leyenda “Por el Batllismo, hacia la democracia integral”, y más tarde, cuando decidiera abrir sus páginas a todas las concepciones ideológicas, “Por la defensa de la dignidad humana”.
Ya desde sus primeros años de vida sin embargo, EL HERALDO trascendió las fronteras partidarias, convirtiéndose en el diario de todos los floridenses, como lo demuestra su constante evolución.
Apareciendo en sus comienzos sólo dos días a la semana (lunes y jueves), pronto las exigencias de su creciente legión de lectores lo llevarían a editarse todos los días (excepto los domingos) con el consiguiente aumento del tiraje (para 1921 se “tiraban” 600 ejemplares diarios que se distribuían a todo el departamento) y del número de páginas: en noviembre de 1922 EL HERALDO comenzaba a salir con 6 páginas, pasando a 8 al año siguiente, a 12 desde 1927 y a 16 en 1937, hasta llegar a las 20 páginas (promedio) actuales.
Desde el 3 de junio de 2001, EL HERALDO se editaría también los días domingos.
Sin local ni maquinaria propia al ver la luz allá en 1919, la administración del diario se mudaba constantemente, realizándose la impresión de los ejemplares en una imprenta contratada.
En 1920 se logra adquirir taller propio, en Independencia 491, donde se instala la imprenta.
El 5 de agosto de 1929 se compra el local de Independencia 824 entre Ursino Barreiro y Joaquín Suárez (frente a las oficinas actuales) instalándose allí al año siguiente.
Finalmente, el 26 de mayo de 2001, EL HERALDO se mudaba al local que hoy ocupa en Independencia 825, adonde ya se habían trasladado antes los talleres.
Los protagonistas
Fueron los iniciadores de esta “bella aventura”: Andrés Martínez Trueba, Carlos T. Gamba, Juan Francisco Guichón, José Luis Rodríguez, C. Orestes Scotti y Modesto Etchepare.
El 16 de agosto de 1922, Don Alberto Riva González se incorpora como administrador general y copropietario, lo que fue considerado “una valiosa adquisición para esta casa donde se aprecia en todo lo que valen sus condiciones de inteligencia, honradez y actividad”, según un artículo de la fecha.
En octubre de 1923 se incorpora como Secretario de Redacción Carlos E. Mattos.
Los avatares de la política determinarían el alejamiento de muchas de las figuras del comienzo (en 1951 Andrés Martínez Trueba es electo Presidente de la República y nombra a Juan Francisco Guichón Ministro del Interior), por lo que se produce un natural relevo en la conducción del diario.
Más adelante se incorpora Julio Fernández Rondeau, quien se desempeñará como Redactor Responsable hasta el 1° de marzo de 1955, año en que se aleja, pasando a ocupar su lugar el Cr. Alberto Riva Buglio, permaneciendo como Administrador General Don Alberto Riva.
El 30 de setiembre de 1992 EL HERALDO anuncia el retiro del contador Riva (por haberse acogido al beneficio de la jubilación) pasando, desde el 1º de octubre de ese año a figurar como Director Responsable Álvaro Riva Rey y como Administrador General Sara Riva de Hansz.
Comentando todos estos cambios que se estaban sucediendo, decía el Editorial de EL HERALDO del lunes 28 de mayo de 2001:
“Por el futuro, fieles al pasado”
“Se cerrará en estos días un proceso y una etapa. El proceso de actualizarnos y a la vez, abandonar las habitaciones y las paredes que están llenas de historia y una etapa que se fue con el Siglo XX. Dos generaciones contribuyeron a escribir la historia de Florida, Uruguay y el mundo desde esos muros y ayudaron a formar una tercera generación que hoy está en la ruta”.
“Este es un día especial para EL HERALDO y su equipo humano, quienes renuevan los compromisos del pasado dando la cara al futuro, desafiando la adversidad en los tiempos difíciles y dispuestos a seguir cumpliendo con el deber de informar libremente, con rigor, sensibilidad y sentido técnico”.
Finalmente, desde el 2 de mayo de 2007, el señor Álvaro Riva Rey figura como Director Responsable y Administrador General a la vez.
(*) Docente, columnista permanente de El Heraldo.