Ruido urbano

Ruido urbano

“Puto poder”

Breccia lanzó otro disparate.

El secretario de la presidencia, el Sr. Breccia, está harto de las luchas por las parcelas de poder y propuso la creación del “partido de Montevideo” dentro del cual pueden caer todos los partidos. ¿Partido único? Una cosa son los acuerdos políticos, otra, muy diferente esto de lo que habla Breccia.

La ven fea

Mientras las exportaciones crecen los industriales tienen su peor estado de pesimismo sobre el futuro de la economía desde el 2009. Ven el momento, peor que en 2009. ¿Será temperatura o sensación térmica?

Enemigo público

El FMI podría sancionar a Argentina por mentir las estadísticas oficiales del INDEC. Ya sé, ya sé, el FMI pasó a ser de nuevo el enemigo público número uno… ¿Tá?

Y después…

…está el caso de Álvaro Vega, que dejó pegados a sus colegas cirujanos quienes llegan a ganar en un día lo que el 70% de los uruguayos gana en un mes. Con amigos así…

La del millón

El precio de nuestro combustible es el tercero más caro del mundo, sólo superado por Inglaterra e Israel. ¿No será el momento de pensar en desmonopolizar los combustibles y permitir el ingreso de los refinados de la región?

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Un revés al populismo

Un revés al populismo

Día de cacerolas en Buenos Aires y varios puntos de la Argentina.

Florida (Uruguay), 17, Set – El populismo no es una forma de hacer política, sino una forma de gobernar. Y es la forma que han elegido, con gran éxito, varios mandatarios de nuestro continente, incluyendo a la Presidente argentina Cristina Fernández.

Las manifestaciones registradas días atrás contra el Gobierno argentino, donde cientos de miles de personas salieron a las calles a reclamar por sus derechos y libertades, representan un verdadero revés para el populismo y un foco de esperanza para los demócratas del continente.

Sin embargo, para entender la magnitud de lo sucedido es necesario comprender cabalmente qué es el populismo.

GOBIERNOS POPULISTAS

Veamos ahora las condiciones necesarias para que un Gobierno como el argentino o el venezolano sea catalogado de populista.

La primera de ellas es la flagrante arbitrariedad para llevar a cabo sus funciones, generalmente devenida en autoritarismo.

Los regímenes populistas suelen adaptar los mecanismos del Estado de derecho para dar rienda suelta a sus anhelos de poder, adulterándolo, pero con la prudencia de no destruirlo ni erradicarlo por completo. ¿Por qué? Porque si bien el populismo guarda una relación sumamente estrecha con el autoritarismo, necesita de una fachada democrática, como la práctica de elecciones periódicas – lo que muchas veces es una mera gimnasia electoral. El PRI, en México, por ejemplo, se preocupó durante 70 años por realizar periódicos fraudes electorales en lugar de dar un golpe de Estado con todas las letras.

La segunda es la emergencia de un líder, redentor quizá, que se posiciona por encima de la población. Perón en el pasado y Cristina Fernández hoy son claros ejemplos de ello. El líder, autoritario y carente de convicción democrática, se postula a sí mismo como la fuente de solución de todos los problemas del pasado, generalmente encarnados, con o sin razón, en una clase política corrupta y burguesa, interesada únicamente en su enriquecimiento personal.

En base a esto último surge la tercera condición. El líder populista buscará realizar siempre una refundación del sistema político. Nunca representará la continuidad, pues su emergencia se basa justamente en un pasado negativo, digno de ser modificado y dejado atrás. Para ello, no solo cambiará, supuestamente, la forma de hacer política, sino también el propio sistema, acusado de injusto y favorable a las clases acomodadas que le han arrebatado al pueblo lo que le pertenece.

Así, llegamos la cuarta condición: la construcción del pueblo. Esta es, quizá, la característica fundamental para que un populismo se diferencie de un autoritarismo puro. El régimen populista emergerá generalmente en defensa del “pueblo” de su país, que ha sido despojado de sus facultades y sus pertenencias por un “no pueblo” enemigo del régimen.

Esto tiene dos resultados importantes. Primero se logra fracturar a la sociedad en dos: “pueblo” y “no pueblo”, amigos y enemigos, buenos y malos, etc. Esa dicotomización de la sociedad evita las tendencias intermedias y hace más difícil que los ciudadanos fluctúen entre un bando y el otro, pues quienes abandonen al “pueblo” serán llamados traidores. Segundo, logra generar una masa amorfa e indefinida que, bajo el nombre de “pueblo”, eliminará a los ciudadanos en su interior para diluirlos en esa masa. Ya no habrá individuos, ni ciudadanos – algo muy liberal, por cierto – sino simples integrantes del pueblo.

LA REBELIÓN DEL “NO PUEBLO”

Las manifestaciones que hemos visto en Argentina pueden ser calificadas como la rebelión del “no pueblo”. El creciente avance de Cristina Fernández y su Gobierno sobre las libertades individuales de los argentinos ha generado una reacción contundente de la ciudadanía, que ha despertado de un sueño prolongado para hacer valer sus derechos, su voz y su voto. Las restricciones cambiarias, la campaña por la reelección, la posible modificación de las garantías constitucionales y otras varias razones han hecho que quienes no son partidarios del régimen salgan a la calle a protestar. La mejor representación de lo aquí expresado es una pancarta blandida por un manifestante que decía “Cristina: nosotros también somos la gente”.

Este es un duro revés al populismo Kirchnerista y un adelanto de lo que está por venir en nuestro vecino país. El pueblo ya no es el que se identifica con Cristina Fernández, sino que se fragmenta, y cada vez más se manifiesta en su contra. Ante esto, el populismo reacciona con autoritarismo y al parecer el “no pueblo” argentino no está dispuesto a ceder sus libertades.

andres.riva@elheraldo.com.uy

 

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Ruido urbano

Ruido urbano

Apple se durmió y sacaron antes su invento.

Amigo de Cristina

El 8% de los libros que se venden en Argentina están impresos en Uruguay. Por eso Cristina decidió gravar los impresos y joderle la vida a las imprentas uruguayas. Mientras, el 80% de los libros que compramos los uruguayos están impresos en Argentina. Pepe: ¿de quién sos amigo vos?

En mala hora

El BID descubrió que el 25% de la fuerza policial trabaja en tareas administrativas y que el resto lo hace en horario equivocado: trabaja en horarios de oficinas, cuando los chorros trabajan a contra horario: de noche.  ¡Y se molestan si les dicen ineficientes!

Esquemáticos

Para el gobierno los sindicatos que se oponen el progresismo son “conservadores”. Está bien: si uno se ubica en el progresismo absoluto, todo lo demás, que es “lo otro”, se ubica a “la derecha”. De acá para allá, todo es derecha.

Y después…

…está el BID, que resolvió intervenir en la cuestión de la seguridad pública y sobre los delitos violentos, porque considera que hay “ineficiencia”. Che Bonomi, ¿le vamos a tolerar eso (la intromisión y la crítica) al BID sólo porque viene con guita?

La del millón

El plagio del iPhone 5 de Apple salió al mercado antes que el iPhone 5 de Apple. ¿Será porque en el mundo de los negocios camarón que se duerme se lo lleva la corriente?

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Por la reelección

Cristina va por la reelección

Por: Andrés Riva Casas.

Mantenerse en el poder a toda costa.

Florida (Uruguay), 3, Set – A medida que Cristina Fernández se acerca a la mitad  de su segundo mandato, la política argentina ha comenzado a dividirse en torno al debate acerca de una posible reelección de su Presidente quien, según ordena la Constitucióndel país, ya no podría postularse para un nuevo mandato.

El tema no es menor, pues para lograr una segunda reelección debería realizarse una reforma constitucional que la habilitara. El proceso para tal reforma comenzaría con la convocatoria a una asamblea constituyente que debería ser votada por dos tercios de los diputados y senadores del país, mayoría inalcanzable para el Gobierno en la actualidad. Sin embargo, el próximo año se celebrarán elecciones legislativas en el país, en las cuales el partido de Gobierno y sus aliados deberían alcanzar entre el 45 y el 49% de los votos para contar con dicha mayoría. Para allanar el camino, el Gobierno se encuentra acelerando el debate de una ley que permita votar a jóvenes de 16 y 17 años, sector en el cual el oficialismo tiene una influencia casi excluyente.

UN MAL CONTINENTAL

El debate en el que se sumerge nuestro vecino no es un mal plenamente argentino, sino más bien continental.

En estas épocas de presidentes muy populares, los países del Continente se han enfrentado al problema de la perpetuación en el poder. Los resultados han sido algo variados, pero en conjunto alentadores.

El caso más llamativo, por lo lamentable, es el del Presidente venezolano Hugo Chávez, quien en 2009 impulsó un referéndum para que la reelección presidencial sea indefinida y ahora se postula para un cuarto mandato consecutivo.

Otro célebre es el de Lula, en Brasil, quien luego de tantear a la opinión pública decidió no buscar la reelección y postular a Dilma Rousseff como su sucesora, a pesar de que su popularidad alcanzaba el 85%.

Similar fue el caso de Álvaro Uribe en Colombia, quien decidió atenerse a los límites constitucionales a pesar de poseer una popularidad como la de Lula y el apoyo político para realizarlo. Incluso en nuestro país se intentó buscar la reelección  de Tabaré Vázquez sin ningún éxito.

PROCESOS Y PERSONALIDADES

El mayor argumento para defender los procesos de reelección es acerca de la necesidad de dicha reelección para la continuidad de un proceso “exitoso”. En los casos más extremos, incluso, para defenderlo de sus enemigos.

No es necesario analizar este argumento con demasiada agudeza para notar sus falencias. La verdad no es esa ni mucho menos. Lo cierto es que, por un lado, el mismo proceso implica en muchos casos la concentración abusiva de poder por parte del mandatario – la personalidad – detrás del mismo.  Por otro, que el éxito del proceso es generalmente utilizado como un mecanismo de proyección en el tiempo del mismo mandatario. O sea, la personalidad no es importante para el proceso sino lo opuesto: el proceso es la credencial del candidato.

Así, lo que se logra es una fórmula temida por toda democracia constitucional. Un Presidente popular, personalista, autoritario y sin miramiento alguno por el ordenamiento jurídico que representa los cimientos de todo Estado de derecho.

PERPETUARSE EN EL PODER

Todo proceso exitoso tiene su lógica y su explicación. Quiero decir con esto que cuenta con cierto sustento ideológico detrás que funciona como criterio para la toma de decisiones en las más variadas áreas. Por lo tanto, como sucede hoy en Brasil, el proceso podrá continuar sin dificultades. ¿Cuál es el problema en Argentina? Que no se trata de preservar un determinado proyecto, sino de perpetuar en el poder a una persona que, durante su mandato, no solo ha concentrado el poder de forma sorprendente, sino que también ha debilitado la institucionalidad democrática del país en beneficio propio y de su partido. Es tal la concentración de poder de Cristina Fernández que no existe entre sus filas un candidato que pueda tener un nivel aceptable de popularidad comparado con ella.  Y es aquí donde se plantea el mayor problema. ¿Sería capaz el oficialismo de afrontar un proceso electoral sin su candidata estrella? Pues yo creo que no, y que lo saben muy bien. Es por esto que su falta de convicciones democráticas los lleva a atentar contra la institucionalidad en lugar de preservarla por el bien de sus ciudadanos. No es noticia que las libertades individuales de los argentinos se reducen día tras día y que, a estas alturas, el modelo Kirchnerista lo tiene todo para ser calificado de populista y autoritario.

andres.riva@elheraldo.com.uy

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Calle sin salida

Calle sin salida

Algo está claro: no importa qué sea lo que haga el presidente José Mujica para salvar su relación con Cristina Fernández de Kirchner; la batalla está perdida.

La escalada de medidas que nos afecta –ahora gravarán con un 15% adicional los consumos que los turistas argentinos hagan con tarjetas de crédito en nuestro país- no se detiene y, según parece: Cristina va por más.

Al principio, para salvar el proteccionismo argentino, Mujica ensayó algún argumento pro Cristina. Le contestó a las gremiales y a la oposición que lo que el gobierno argentino hacía era por problemas de caja y no por proteccionismo. El argumento quedó flotando, pero Mujica no insistió de nuevo.

Ahora estamos en problemas. La presencia de turistas brasileños cayó estrepitosamente desde que se liquidara Pluna, los pasajes aéreos desde ese país aumentaron los precios en 30 y 40% y la temporada no contará con tantos brasileños como hubiera sido deseable.

Con los argentinos maneados y los brasileños vedados, Punta del Este no tendrá la temporada brillante que hubiera sido esperable y de desear.

Y mientras, ¿qué nos resta esperar de Argentina? Más de lo mismo. Mucho más.

Hoy varios sectores de la industria que padecen las consecuencias y los primeros envíos al Seguro de Paro empezaron a hacerse efectivos como consecuencia de las cancelaciones de negocios con Argentina.

Nuestro socio es, paradójicamente, nuestro peor enemigo. Y mientras, Mujica nos pide calma, cerebro y paciencia. Trata a su amiga Cristina Fernández de Kirchner como si fuera una persona destemplada, alguien a quien hay que “correr para el lado que dispara”.

Hemos hecho demasiado. Tanto que hasta nos hemos humillado. ¿Es que acaso a Tabaré Vázquez le fue mal plantando cara a los Kirchner? ¿Es que acaso no hay alternativas a lo que propone Mujica?

Algo tenemos bien claro: de Argentina –del gobierno del clan Kirchner- no podemos esperar nada. Los uruguayos no podemos esperar nada; en todo caso lo que nos resta por esperar son más daños y persecuciones.

Mujica debería asumirlo y hacerse cargo. Tenemos un buen cuarto de hora y, como dijo Vázquez, el tren pasa una sola vez.

¿Seguiremos subidos a esta farsa de integración ideológica sin propósito ni sentido? ¿Seguiremos haciendo el juego al gobierno populista del grupo K? ¿Apoyaremos a Cristina que pretende ir por una re-reelección?

Tal vez el gobierno entienda que la diplomacia es un juego de intereses económicos y estratégicos y no un club de amigos o ideológico.

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En el asiento de los bobos

En el asiento de los bobos

La máxima de que “no venderemos el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad” cae semana a semana con las noticias de la actitud que asume el gobierno de José Mujica respecto de su par argentino y otros de la región.

Haber aceptado a Venezuela -­en realidad a Hugo Chávez- le ha reportado un precio: se cancela una deuda de ANCAP con un acuerdo cuyos pormenores no se han dado a conocer aún. Tal vez sea esta la explicación de a qué se refería Mujica cuando antepuso lo político a lo jurídico.

Pero la peor situación se vive con Argentina, donde otra vez el gobierno uruguayo ha sido humillado por su par argentino.

Luego de una semana de polémica epistolar, carta va carta viene, el canciller argentino envió una carta a su par uruguayo reclamando que se le quiten los fueros diplomáticos al embajador uruguayo Francisco Bustillos, para que comparezca ante la justicia argentina por las denuncias de coimas enla CARU, por el dragado del canal Martín García.

Pero no conformes con ello, que ha sido algo que algunos jerarcas consideran la gota que derrama el vaso, la misma cancillería argentina ha cuestionado producción de Botnia y ha vuelto a arremeter contra la planta productora de chip de madera.

Parece que hoy analizarán la situación en el Consejo de Ministros, para saber cómo proceder con el gobierno kirchnerista amigo, que se pasa todos los protocolos de urbanidad para arremeter, una y otra vez, contra el gobierno uruguayo.

¿Olvida Cristina Fernández de Kirchner que no somos una provincia argentina? ¿O lo olvida José Mujica, que tras una prolongada seguidilla de ofensas sigue sentado, esperando sacar provecho para “los trabajadores uruguayos?”

Nos han cerrado las puertas a productos de fabricación nacional y Mujica ha dicho que no son medidas proteccionistas, sino falta de caja. Nos han bloqueado un asunto estratégico como es el canal Martín García –con lo que se beneficia el puerto de Buenos Aires- y seguimos sentados, viajando en el asiento de los bobos.

El gobierno pretende hacernos creer que saca provecho de este contexto de relaciones, pero lo hace a un precio inadmisible. Al precio de la dignidad.

Este es el modelo de relaciones internacionales que se ha impuesto y su precio está a la vista. Cuando se ponen por delante la amistad y la ideología y se arrasa con “lo jurídico” el derecho pasa a estar en segundo orden.

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Desprenderse rápido

Desprenderse rápido

Por: Andrés Riva Casas

Florida (Uruguay), 4, Jun – El Gobierno uruguayo ha dejado en claro cuál es su posición frente ala Argentina. Segúnhan declarado el Presidente Mujica, el vicepresidente Astori y el ministro de economía Lorenzo, la estrategia de nuestro país para contrarrestar los perjuicios generados por el proteccionismo es salir a buscar mercados alternativos.

Esta es una postura muy diferente a la que había tomado el Gobierno en noviembre de 2011, cuando Cristina Fernández comenzaba su carrera proteccionista instaurando mecanismos infames de control de cambios. En aquel momento el Gobierno uruguayo apostó por la negociación, sin tomar medidas apresuradas ni desmedidas.

Defendí la postura inicial del Gobierno en este espacio, pues la prudencia es una cualidad que todos esperamos de nuestros gobernantes. Hoy me atrevo nuevamente a defender la estrategia tomada por la dirigencia económica de nuestro país, dominada por el astorismo, dejando de lado en esta defensa la actitud tímida y confusa del Presidente Mujica, quien parece preferir mantener su relación conla Presidente Fernándezantes que defender los miles de puestos de trabajo que pone en juego su proteccionismo populista.

NUEVOS MERCADOS

Para ponerlo en términos claros, creo pertinente la actitud de nuestro Gobierno en dos aspectos. Primero, porque la respuesta al proteccionismo es el comercio fluido, la apertura  al mundo, y en caso de ser posible la firma de la mayor cantidad posible de acuerdos comerciales.

Que Uruguay decida abrirse al mundo en lugar de encerrarse en el laberinto de falacias argentino es una buena señal, pues deja claro que un Gobierno de izquierda  no es incompatible con una política económica de corte liberal.

Segundo, por el hecho de que la situación argentina no podrá más que desencadenar una peligrosa crisis regional, para la que más vale estar bien preparados. En cuanto al primer punto no hay mucho que explicar. El segundo merece una explicación.

ESCAPARSE ANTES

A pesar de que nuestro país ya comenzó su emancipación de Argentina con respecto a su política comercial, nada es tan fácil como parece. Argentina es parte del Mercosur y la venta de productos a los países miembros, como es bien sabido, consta de exoneraciones arancelarias.

Hablamos aquí de la mayoría de los productos. Uruguay vende prácticamente un cuarto de su producción en el Mercosur, repartiendo este porcentaje entre Brasil y Argentina. Muchos productores dependen de los beneficios arancelarios para que su negocio sea rentable, pues de otra forma no podrían exportar sus productos. De esto se desprende claramente que miles de puestos de trabajo se sostienen con los ingresos provenientes de Argentina.

La escalada de políticas intervencionistas tomadas por el Gobierno de Cristina Fernández convierte a la economía del país en una bomba de tiempo y es por eso que debemos escaparnos antes de que estalle. Sabemos que las políticas populistas de Fernández hunden al país en un proceso proteccionista que le da réditos en el corto plazo.

El Gobierno promete proteger a la industria local, subsidia emprendimientos que el mercado sepultaría, y como sucedió en los ‘50, la  economía se desfasa de la realidad, creando una burbuja que estalla cuando el Gobierno ya no logra sostener una mentira histórica: los mercados no pueden ser manipulados a gusto del Gobierno, ni siquiera cuando la intervención se realice con una supuesta intención de mejorar las condiciones de vida de la población.

Así y todo, el caso argentino tiene características sui generi que empeoran la situación. Como el país no ha saldado aun las deudas contraídas durante la crisis de 2001, y el mercado la percibe como un Estado incumplidor de los acuerdos internacionales, no tiene acceso a los mercados de divisas: no puede conseguir préstamos internacionales. Este detalle no menor significa que el Gobierno debe apoderarse de todos los mecanismos y resortes de la economía para evitar una crisis que, en caso de dejar a los mercados actuar en libertad, derrumbaría de un soplido sus débiles cimientos.

En conclusión, la economía argentina camina rumbo a la destrucción. Sus medidas proteccionistas ya han hecho caer en recesión a la economía paraguaya y han propiciado la pérdida de cientos de empleos en Uruguay. Nuestro país debe acelerar el proceso de búsqueda de mercados en el exterior y abandonar todo lazo que nos pueda arrastrar a la perdición junto a la argentina.

andres.riva@elheraldo.com.uy

 

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Ruido urbano

Ruido urbano

Vaya payasada

Un payaso brasileño se desnudó en la Plaza Seregnien medio de un espectáculo infantil y causó flor de alboroto. ¡Caramba! ¿Qué les pasa? ¿Se han vuelto pacatos? Estos montevideanos no se bancan un chistecito.

Va’pa’rriba

Argentina decidió expropiar las acciones de YPF y expulsó a los gerentes españoles por la fuerza. Se imaginan cómo va a andar ahora YPF a cargo del gobierno de CFK. Al final Jorge va a pasar a la historia como un visionario.

Provincias unidas

Lucía Topolansky propuso eliminar el sistema de 19 intendencias y pasar a 5 provincias. ¿Qué quiere? ¿Iniciar otra guerra civil? ¡Si sabrá que una idea así de loca no va a tener siquiera quién la escuche! ¿Se habrá olvidado ya de los coordinadores y aquella majadería?

Y después…

…está el caso del gobierno del Frente Amplio, que logró descender la población rural a un mísero 5,1% del total. Tenía razón el Pepe, había que traer chinos o colombianos, o peruanos… ¿Habrán fallado las políticas de radicación de uruguayos en el campo?

La del millón

¿No lo vieron al senador Eduardo Lorier hablar a la salida del recital de Paul McCartney? ¿Y el canto popu? ¿Y Viglietti y su “a desalambrar”? ¿Y el imperio colonialista?

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Volver a los 17

Volver a los 17

Argentina camina por el pretil del mundo. Está tan jugada y tiene tan poco que perder, que hace cosas impredecibles y, en algunos casos, incompresibles.

Uno de los principales inversores en Argentina, España, ha recibido un duro golpe: el gobierno de CFK anuncia que expropiará las acciones de Repsol (de España) en la petrolera YPF (que antes era estatal) y le declara guerra comercial a la segunda “corona” europea.

El gobierno de España lo ha recibido mal. Trató de impedirlo cuando corrieron rumores pero no pudo; ahora tendrá que hacerse cargo de un largo y doloroso litigio comercial internacional.

Argentina no da garantías de nada. El Estado se comporta como totalitario y burlando el derecho internacional, se abalanza sobre lo que sea. Todo hace las veces de tabla de salvación y sobre ella se tira CFK, cuyo modelo se estira como un chicle y amenaza con romperse.

Primero las medidas proteccionistas. Después que las Malvinas son argentinas. Y ahora que YPF y la explotación de petróleo son argentinas. La debacle es argentina.

Desde el corralito para acá Argentina ha vivido en una burbuja. Los bancos internacionales se retiraron tanto como el mismo país se aleja del mundo.

Ya asfixiaron a los productores locales todo lo que pudieron (y muchos están acá, en Uruguay, produciendo la soja que no pueden producir allá por los impuestos). Quitaron a los argentinos el derecho a operar con tarjetas de crédito salvo a aquellos con cuentas bancarias superavitarias en Argentina. Persiguen a los que tienen cuentas bancarias en Uruguay y hasta nos hicieron denunciar por violar acuerdos comerciales, financieros o de lavados de activos.

Todo vale. Aunque sabido es que con las reglas de la economía no se juega: allí no se aplican las reglas del todo vale.

Por eso Mujica está preocupado y lo ha dicho. Nunca se sabe cuáles son las consecuencias para Uruguay de una crisis en Argentina.

Por eso Mujica soportó las medidas proteccionistas (y las disimuló) y apostó fuerte al turismo (y perdió).

¿Hasta cuándo América Latina hará “la pata” a los argentinos? Ya lo hicimos: renunciamos a un TLC con Estados Unidos y perdimos un tren y ahora estamos embarcados en la sociedad con un país que no tiene muchas manos para ganar. Ni con Inglaterra, ni con España, ni consigo mismo.

Argentina hace cosas como las que se hacían treinta o cuarenta años atrás, cuando se daban el lujo de experimentar modelos alternativos sin importar cuántos morirían en el intento. Y lo hace con un gobierno con aires de irresponsable adolescencia.

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Se acabó la diversión

Se acabó la diversión

Según las noticias internacionales 40 países (entre los cuales no se cuenta Uruguay) denunciaron ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) a Argentina por las medidas proteccionistas obligando a las autoridades a liberar las importaciones.

La Cancilleríaargentina dijo que eran sólo 14 países. Sin embargo no tardó en tomar medidas que faciliten los acuerdos internacionales que se habían visto afectados por las trabas al comercio.

“Expresamos en forma conjunta nuestra continua y profunda preocupación ante la naturaleza y la aplicación de medidas restrictivas al comercio tomadas porla Argentina, las cuales están afectando negativamente importaciones dela Argentinadesde un creciente número de miembros dela OMC”, dice el documento de denuncia.

Argentina respondió en duros términos cuando conoció la nota  y acusó a Estados Unidos y la Unión Europea de estar detrás de la maniobra. Los mismos que antes habían sido sus socios para denunciar a Uruguay por ocultar información tributaria y exigir la firma de un protocolo de intercambio para perseguir a ahorristas que sacan sus dineros para depositar en bancos uruguayos.

A Cristina Fernández de Kirchner (CFK) se le puso el viento en la puerta cuando ordenó además endurecer la postura con alguno de los países firmantes de la queja, se sumó México.

Como reacción CFK anunció una denuncia al acuerdo de comercio bilateral con México, restringiendo las importaciones de autos mexicanos, pero liberó importaciones, evitando así que la sangre llegue al río, es decir, que más países grandes se sumen a la lista. Los primeros grandes países favorecidos por la nueva postura argentina fueron Brasil y China.

Dos cosas han quedado demostradas: la primera que en efecto eran medidas proteccionistas –aunque José Mujica se haya obstinado en auxiliar a los socios- y que era posible levantar las restricciones –aunque Mujica decía que ayudarían a resolver el problema de liquidez de caja.

El torniquete se apretó afuera y los uruguayos tal vez hayamos logrado resolver nuestro problema, sin tener que denunciar a nadie. Habrá que ver aún si es que las importaciones uruguayas se habilitan, puesto que aunque existan medidas de apertura, siempre queda el recurso de demorar los papeleos o hacerlos más complicados.

La pregunta es: ¿a quién favorece esto? Porque si es cierto que Argentina tiene una situación crítica, lo más probable es que terminemos pagando el plato cuando nos dejen de importar por razones de economía.

Esperemos a ver qué pasa. Por lo pronto ya hemos visto que el intento que ha hecho CFK por resolver sus problemas internos a expensas de sus relaciones internacionales, no dieron los frutos que se esperaba.

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A mil por mes

A mil por mes

Las medidas proteccionistas argentinas afectaron ya a 500 trabajadores y prometen otros 500 en el plazo de este mes, entre los que han ido o irán al seguro de desempleo o los turnos que se han eliminado.

La noticia preocupó al gobierno, que va a entrevistarse con los afectados para ver cómo hace para resolver el problema: mil trabajadores en el seguro de desempleo no afectan sólo a las estadísticas, también daña la situación de mil hogares.

El gobierno ha anunciado que, además, llamará al embajador argentino para tratar el asunto, seguramente intentando averiguar qué tan lejos habrá de llegar todo esto, ya que hasta el momento son algunas las ramas de la actividad afectadas; podría haber más.

Hace unos días, no muchos, los empresarios exportadores reclamaron al presidente una posición más firme y José Mujica, con clara solvencia, explicó el daño que una actitud así podría generar a otras ramas aún no afectadas, como por ejemplo el turismo. Éste –que está afectado por el control de cambio que el gobierno argentino realiza- es un elemento clave de la economía en las relaciones con nuestros vecinos, tanto que el presidente está dispuesto a “sacrificar” algunos puestos de empleo para no perderlo todo.

Es evidente que el presidente “comprende” claramente la situación argentina, porque él mismo la explicó: Argentina tiene problemas de crédito internacional y tiene que apelar a todo el dinero de que disponen los bancos, porque desde que entró en “default” después de la crisis del 2002 –cuando decretó el “corralito”- no ha honrado sus deudas.

La de Argentina tiende a ser una economía cerrada, contra todo lo que está ocurriendo en el mundo, que para salvarse de sus respectivas crisis los gobiernos apelan a los productos de consumo más baratos.

Para la ciudadanía es mejor que importemos chino antes que se confeccionen los mismos productos a costos más elevados, lo que además sirve para descomprimir la inflación. Por eso tenemos que mantenernos abiertos al mundo y tratar de negociar más y más, con todo el que podamos.

Así es que el gobierno busca en Oriente mercados para lo que Argentina no nos compra, al mismo tiempo que desprecia el mercado norteamericano (“no al TLC”, vuelve a escucharse) por razones ideológicas.

De todos modos mil por mes parece mucho y no hay miras de que vaya a ser de otro modo. Por eso es razonable que Mujica baje un poco el tono respecto de los exportadores uruguayos y eleve un poco la voz respecto de sus relaciones con Argentina, pues ha sido mucho más complaciente y comprensivo con Cristina Fernández de Kirchner que con sus conterráneos.

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