Esta semana hemos iniciado el racconto de los artículos con que cuenta el Museo Departamental de Florida. Lo han iniciado Carlos Pérez D’Auria, su director, y María Jesús Roja, docente y funcionaria.
Para este trabajo, que implica hurgar en el pasado, hemos contado con documentación aportada por Juan Mazza y Mario Chenlo, quienes integraron una comisión investigadora de la Junta Departamental luego de la recuperación democrática. Amablemente –y espontáneamente- nos han ofrecido el fruto de su trabajo, del que surge el último inventario oficial con que se cuenta, así como también el inventario de lo que el museo había tenido y ya no tenía cuando ellos iniciaron su trabajo.
A ellos, los ediles, les tocó la tarea de relevar en tabucos y sucuchos.
Ahora ya hemos vaciado todos los depósitos y hemos trasladado todo el material a la casa de Rivera 373 donde planeamos reabrir el museo y donde hasta ahora ha funcionado la Sinfónica Infantil Juvenil de Florida.
CON ESA BASE
Será el fruto del trabajo de aquéllos –a quienes Florida les debe al menos el agradecimiento- nosotros intentaremos reinstalar el Museo, que además tiene otras pretensiones: llegar a ser un Archivo y Centro Documental, para lo cual tal vez algún día necesitemos archivólogos.
Para esto contamos con el apoyo del Sistema Nacional de Museos del MEC, que nos ha aportado equipamiento y para marzo del 2013 tiene previsto seminarios y talleres para las instrucciones y el inicio del inventario digital.
Adelantándonos a esos hechos, iniciaremos la tarea de fichar y fotografiar los objetos. Así como también hemos empezado a realizar las actas o protocolos de donación, un documento que el donante podrá exhibir luego, si es que el objeto que donó no recibió el destino establecido.
Esto es, además de crear una institución confiable y creíble, una forma de que quienes deseen aportar al Museo, tengan garantías que trasciendan a nuestra gestión.
COMPARTIENDO EL PASADO
La reaparición del Museo ha provocado, en estos días, una reacción alentadora de la comunidad.
Apenas conocido el nombre de Pérez D’Auria como director, dos donaciones importantes han llegado al Museo, que inicia así un proceso de clasificación de colecciones, en algunos casos totalmente nuevas.
Una de ellas consistente en el equipamiento y documentos de un radioaficionado ya fallecido, cuya familia había preservado.
La otra, una colección de prendas de vestir de la década del ’20, perteneciente a una longeva señora recientemente fallecida.
El Museo Departamental, por sus características, no tiene una colección específica y posiblemente no tenga ninguna colección en concreto. Pero con estos aportes podrá iniciar colecciones de los años ’20 o de las comunicaciones.
Lo interesante es la reacción de la gente, cuya confianza y deseo de compartir con la comunidad algo que les pertenece nos permitirá ir armando colecciones que, con el tiempo, pueden transformarse en exposiciones.
SALA BATALLA DE SARANDÍ
También toma forma, y esperamos que la podamos exhibir en breve, la maqueta de la Batalla de Sarandí, para lo cual ya hemos hecho contactos con otros museos, que también nos ayudarán a clasificar picas, alabardas, carabinas y sables.
Pintar uniformes, seleccionar armas, aprender de estas historias y vincularlas con otros hechos, es parte de lo que nos permitirá crear la Sala Batalla de Sarandí, un hito de nuestra Independencia ocurrido en octubre de 1825 y vinculado con la Asamblea de La Florida.
UN DESAFÍO ALUCINANTE
No es fácil, pero en esto estamos. Tratando de armar la Comisión de Patrimonio con gente que tiene experiencia, interés y entusiasmo y que muy posiblemente tenga en el Museo una sede, con oficina y lo que haga falta.
Tratando de armar un museo que además tenga disciplina en el control de las colecciones y buen gusto para presentar nuestra historia, la historia lugareña.
Y adquiriendo algunos objetos, como hemos hecho con el Libro del Centenario del Uruguay, impreso en 1925 y que está a medio camino entre el documento de investigación histórica y la pieza de museo. Adquiriremos un ejemplar completo, certificado por la prestigiosa librería y editorial Linardi y Risso.
Reunir a los que saben, rescatar los objetos, exponerlos para las futuras generaciones y hacerlo con credibilidad, con la gente y con vocación y profesionalidad.
Apasionante desafío. Especialmente para quienes tenemos la convicción de que no tendremos un futuro si no aprendemos a tener un mínimo respeto por nuestro pasado.
*Periodista, director de El Heraldo y Director de Cultura.
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