Desgaste y desencanto
Una elección se puede ganar por aciertos propios o errores ajenos. La tendencia electoral nacional en Uruguay se empieza a revertir más por lo segundo que por lo primero.
A la oposición lentamente se le hace más fácil la penetración en la comunidad, debido fundamentalmente a dos factores: el desgaste y el desencanto.
El gobierno nacional, a pesar de los exitosos guarismos económicos, ha empezado a dar muestras de agotamiento y la cantera de ingenios del presidente José Mujica ya no es suficiente para lograr la atención de la gente.
Es que al país no le ha ido mal, incluso podría admitirse que le ha ido bien, pero siempre que lo que esté en juego sea la economía y los resultados, especialmente los macroeconómicos, los que nos comparan con el resto del mundo.
Si miramos hacia adentro encontramos una cantidad enorme de promesas incumplidas, aquello de que habían llegado para cambiar y lo que resultó: el cambio fue de nombres, las políticas las mismas.
En estos días los políticos han resuelto salir a la calle. Con la primavera se inician las giras, las reuniones y los contactos y para la oposición el campo se les hace orégano.
El problema lo tiene el Frente Amplio, que cada vez encuentra más limitaciones y obstáculos. Es difícil salir a la calle a defender una administración que –¡paradoja!- hoy se encuentra acosada por los mismos sindicatos que antes lo impulsaron y lo llevaron al poder.
Y acosada, además, por un “sistema”, una “burocracia”, que le ha maniatado y le impide salir adelante. Era mucho más fácil hablar acerca de cómo se deben hacer las cosas que hacerlas.
Y así vamos: mientras en Montevideo el Frente Amplio logra los peores niveles de aprobación de su historia de 22 años en el poder, en el resto del país las cosas no se ponen mejor. Y así es que han salido a tratar de salvar lo que aún queda, direccionando recursos hacia departamentos donde hoy están afianzados.
Desde que se supo que las encuestas están dando un cambio de tendencias y dan la posibilidad de que la oposición gane en las próximas elecciones, la oposición ha logrado desarrollar su actividad con mayor facilidad, mientras que los dirigentes del Frente Amplio, tan dados antes a las recorridas por el interior, prefieren quedarse en Montevideo donde se sienten más cómodos para recibir el chaparrón.
Y con esto de que la unión de blancos y colorados avanza en varios escenarios, peor aún.






